viernes, 15 de agosto de 2014

El día de tu partida.

Era una mañana muy nostálgica, irónico a la situación, que era completamente novedosa para mi. No dormí esa noche, porque no podía perderme por nada del mundo esta mañana, porque podría haber sido la ultima, al menos la ultima en algunos meses. El tiempo corría inconsciente, aun esperando que pasara desapercibido, pero no fue así el caso, cada segundo contaba, cada mirada me tenia en el borde de una abismo, tu sonrisa de felicidad cuando la inminente partida estaba por concretarse, opaco mientras estuviste presente mi creciente ansiedad por perderte. El ultimo abrazo, un beso mas para el camino, una despedida que queda corta pues rodeados de gente no hay opción mas que disimular lo apasionado de cada caricia. Y entonces partiste, con una sonrisa en tu rostro, agitando tu mano mientras desaparecías por ese pasillo, y no te vi mas. Salí de nuevo al mundo, la ciudad lloraba tu partida, con cada gota venia un recuerdo, con cada relámpago una duda, incontables veces pensé que seria mejor tenerte lejos, pero ahora solo quiero tenerte cerca, en mis brazos, recostada en mi pecho, dormida. El reloj sigue corriendo, y ahora tu duermes, pero muy lejos, y yo sigo con una sombra tras de mí. Se que regresaras, se que volverás a estar aquí conmigo, quiero sentir que todo va a estar bien, que las cosas solo pueden mejorar, quiero que estos meses pasen sin notarlo. Este es el primer día, ya te extraño, te amo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario